Las Artes Marciales, sin excepción contienen códigos éticos, donde sin importar el origen de los mismos, al enfrentar una situación real de ataque-defensa, debe existir un límite.
El hecho de entrenar un arte, sistema o estilo durante años no implica que el practicante adquiera un elevado estado de conciencia o que por hacer cientos de repeticiones diarias de golpes o patadas llegue a la iluminación de aceptación y tolerancia para con sus semejantes. Esta tarea va más allá de la preparación física, más allá de sangrar los nudillos, más allá del odio o la ira que nos puede llevar a actuar de manera impulsiva y alcanzar un estado de enajenación mental que nos lleve a rebasar nuestra condición de seres humanos y convertirnos en animales sedientos de sangre.
El verdadero origen del actuar del ser humano comienza en la FAMILIA, cuando no existen límites, cuando la televisión se vuelve más importante que una charla de sobremesa, cuando dejamos la educación de nuestros hijos en manos de los amigos, es entonces cuando estamos contribuyendo a la formación de seres humanos cada vez mas insensibles, con desapego de la familia, sin valores y por ende, cuando llegan a cierta edad, las decisiones que toman serán el reflejo de la realidad que les tocó vivir.
Si aunado a lo anterior, el adolescente cae en manos de un psudo instructor o navega por internet escuchando aseveraciones tan irresponsables de gente que se hace llamar instructor, ¿qué futuro nos depara?.
Vean el comentario y el mensaje tan nefasto que se manda en el minuto 6´40´´
http://youtu.be/_KhvY7l57YU
(copia y pega el enlace en google o KhvY7l57YU en youtube, no hemos querido presentarlo en este espacio por no considerarlo apto para todo público)
¿Cómo es posible que alguien pueda confiarle a sus hijos a este tipo de personas con esta mentalidad tan retrógrada? ¿Quiere decir que según él, el Krav Maga es ojo por ojo, diente por diente?
Motivados por el anterior vídeo,procedimos a hacer una investigación donde nos encontramos con el siguiente artículo, obtenido del enlace:
Krav Maga: el Odio, el Deshonor y la Cobardía hechos un “Arte Marcial” judío
La historia nos enseña que mientras el ario construye, el judío destruye.
Barón von Sebottendorff.
Recientemente se ha popularizado en Occidente el “sistema de combate” o “arte marcial” según algunos del Krav Magá, arte marcial de origen judío y utilizado por las Fuerzas Armadas Israelíes, el Mossad y la policía de Israel, entre otros. Pero ¿Qué es realmente este “sistema de combate”? El Krav Magá refleja a la perfección la cultura judía, la psicología judía y el espíritu judaico. Representa una monstruosa bastardización plagiaria de los verdaderos Artes Marciales, una horrenda glorificación del más descarado matonismo cobarde y deshonroso y, sobre todo, representa la ira, el odio y el temor albergados en el alma judía y extrapolados a la sociedad.
El Krav Magá es además contrainiciático, representativo de lo opuesto diametralmente al espíritu de las artes marciales orientales y del espíritu caballeresco del duelo europeo pues carece de honor, valentía y dignidad. Basta con ver una de las reglas (designada como, de hecho, la más importantes) de esta grotesca farsa:
Vale todo: morder o dar cabezazos o una patada en los genitales, como en una pelea callejera.
Óscar Ocurro, presidente de la Asociación Española de Krav Magá.
La agresividad del alumno, por poca y escondida que esté, para que se encienda cuando la situación lo exija.
Ídem.
El opuesto directo al Arte Marcial oriental que busca la templanza, la disciplina y el autocontrol. Como dice Zun Tsu en El Arte de la Guerra: El hombre que domina a los demás es fuerte, pero el que se domina a si mismo es poderoso.
Y prosigue la cobardía en el Krav Magá:
“Un bolígrafo, un puñado de monedas, unas llaves, un teléfono móvil o un vaso. Cualquier cosa vale, llegado el momento. "[…] El practicante de Krav Maga no está limitado por normas y empleará para la defensa cualquier recurso, incluso gritar, escupir o fingir pánico"[1]
¿Gritar? ¿Escupir? ¿Fingir pánico? Difícilmente podríamos imaginar a un guerrero vikingo haciendo tales cosas. Jamás un samurai nipón o un soldado espartano se rebajarían cometiendo tales bajezas. Sin duda el sistema de valores de los judíos dista mucho que el de otros pueblos y naciones. Engañar al adversario con tales acciones son totalmente impropias de un guerrero tradicional y viril, y son más propias de cualquier malviviente de la calle.
Último principio, pero seguramente el más realista : no hay ninguna "ley" (regla), no hay ninguna limitación sobre la ejecución de las técnicas, ninguna prohibición, todos los golpes están permitidos. [2]
El Krav Magá se originó en Hungría mediante el judío Imi Lichtenfeld, un simple matón callejero que organizó a otros pandilleros judíos para enfrentarse violentamente a los ataques antisemitas de sus conciudadanos. Posteriormente Lichtenfeld escaparía de Europa hacia Palestina donde pertenecería al Haganá, una de las diversas organizaciones terroristas judías que atacaban objetivos árabes y británicos. Luego formaría parte de las fuerzas armadas sionistas a quienes inculcaría su aberración “marcial” y lo pondría al servicio del nacionalismo hebreo. Ahora se nos vende a Occidente y se ha hecho popular en muchos países como una nueva moda, pero es un clavo más en el ataúd de la Tradición y un símbolo más de decadencia.
Además, el Krav Magá no es original sino un plagio, robando sistemas esenciales del Kung Fu, el Wing Chun, el Karate y el Judo.
Puede entonces destacarse sobre el Krav Magá que:
Se basa en el odio, el resentimiento, la ira y la violencia. Surge fruto de estos sentimientos emanados y gestados por los judíos húngaros como Lichtenfeld y el sentimiento de rencor que este y su camarilla sentían hacia el trato que le daban los blancos.
Es un robo que toma de Artes Marciales milenarios de Oriente, pero solo sus partes vacías, estructurales y lesivas, sin el contenido ético, filosófico, espiritual y contemplativo de ellos.
Responde a una cosmovisión muy diferente a la europea, basada en el respeto, el honor, la lealtad, la decencia y la conducta de altura, pues su basa en el matonismo, la bravuconería, el gandulismo, la bajeza, la cobardía y la mentira.
Es una extrapolación simbólica de la metafísica en el comportamiento del mismo Israel, el cual, como país, pareciera ser uno de estos matones violentos practicantes del Krav Magá en su enfrentamiento con sus vecinos y, especialmente, con la indefensa Palestina.
En síntesis, el Krav Magá es una fuente de antivalores contrainiciáticos y antiviriles. Es un verdadero despojo del sistema, un aborto de Arte Marcial que rebaja a su practicante al opuesto exacto del Arquetipo del Guerrero valiente, honorable y caballeresco que preservaba su dignidad y nobleza aún en combate, convirtiéndolo en una rata callejera no mejor que un delincuente común y vulgar. Según dicen, las cosas se parecen a sus dueños.
Cabría preguntarse como los judíos no se avergüenzan de recordarle al mundo que algo tan horrible es creación de ellos. Lejos de eso, lo muestran con orgullo y lo estimulan entre los suyos y entre los otros pueblos.
por Matt Marshall.
A manera de reflexión:
Es importante e indispensable, dados los tiempos que nos ha tocado vivir, el aprender un sistema de defensa personal, llámese tradicional o con temporáneo, pero lo que debemos tener bien claro es que violencia genera violencia y si existe gente que por ganar unos cuantos centavos continúa subiendo información que desvirtúa un arte, sistema o estilo, entonces se estará contribuyendo a que las próximas generaciones sean cada vez más violentas.
Por último: no es nuestro objetivo "satanizar" al krav maga, de hecho para nosotros es simplemente otro estilo más de combate, sabemos que así como este representante utilizó palabras que quizá no reflejen el sentir del totalidad de la comunidad del krav maga, también existen muchos otros arte marcialistas de karate, tae kwon do, box, judo, etc. que no son precisamente modelos a seguir, lo discutible y reprobable son las palabras con las que nos dirigimos a la audiencia, pues muchas veces lo que decimos causan mayor daño que los golpes.
En karatedidactico no tenemos preferencia por etnias, credos, ni pertenecemos a ningún grupo político.
Por último: no es nuestro objetivo "satanizar" al krav maga, de hecho para nosotros es simplemente otro estilo más de combate, sabemos que así como este representante utilizó palabras que quizá no reflejen el sentir del totalidad de la comunidad del krav maga, también existen muchos otros arte marcialistas de karate, tae kwon do, box, judo, etc. que no son precisamente modelos a seguir, lo discutible y reprobable son las palabras con las que nos dirigimos a la audiencia, pues muchas veces lo que decimos causan mayor daño que los golpes.
En karatedidactico no tenemos preferencia por etnias, credos, ni pertenecemos a ningún grupo político.
Como siempre, usted tiene la última palabra.